No soy un aficionado al futbol; de hecho, a veces casi llego a detestarlo. De hecho lo comprendo muy poco. Soy capaz de pasar un domingo entero sin sintonizar siquiera en la TV un canal donde se exhiba un partido de Futbol. Pero no puedo negar que quedé perplejo y boquiabierto al observar videos de las jugadas de Edson Arantes do Nascimento (Pelé) y entonces comprendí porqué se le conoce mundialmente como "El Rey Pelé". Posee una imaginación, una agilidad y una habilidad soberbias; su capacidad de orientación espacial se asemeja a la de un halcón en pleno vuelo: siempre sabe dónde están el cielo, la tierra y la víctima. Me imagino que cualquiera de sus contrarios temblaba al solo tenerlo como rival y frente a él. Todos los demás jugadores contrarios parecían lentos novatos comparados con él. Puedo citar mil calificativos para describir a Pelé; por razones de espacio simplemente diré que es simplemente genial. Y a propósito, las selecciones de futbol brasileñas me llaman poderosamente la atención por la alegría con que los jugadores tocan el balón. Puedo percibir un genuino deleite y gozo de parte de los jugadores por ganar, simplemente ganar.Casi siempre he pregonado mi desprecio por el futbol, pero pesar de mi acérrimo escepticismo, me viene a la memoria la acertada sentencia de José Ramón Fernández: "...y sin embargo, todos sabemos un poco de Futbol".
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