domingo, 22 de marzo de 2009
CAIDA SÚBITA
En una ocasión, hace ya mucho tiempo, fuí a correr a un campo cercano, pues me estaba preparando para asistir al año siguiente al servicio militar. En ése entonces no tenía la costumbre de correr ni siquiera en defensa propia. Iba acompañado de mi perro "Chicoché", un animalito amarillo y flacucho que había encontrado abandonado en las cercanías de Coapan. Como yo ya estaba tomando condición física, aceleré mi paso hasta convertirlo en un sprint. Sentía el viento silbando en mis oídos e iba muy satisfecho de mis fuerzas, cuando de repente sentí un ligero golpe en mi pantorrilla izquierda. Casi como una ráfaga pasó el mentado Chicoché rebasándome por la izquierda. Para mi mala fortuna los pies se me enredaron y como en Matrix, caí estroboscópicamente al suelo en medio de una polvadera y un dolor intenso de brazos y muñecas. Cuando pude saber hacia dónde quedaban la tierra y el cielo descubrí al saboteador perro a mi lado y mirándome extrañado quizás por mi súbita e inexplicable parada. Al principio me enojé, pero luego me reí y me admiré de la travesura involuntaria del can.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario