jueves, 23 de junio de 2011

RODAR HACIA ARRIBA

Cierta vez una lista y ambiciosa alumna preguntó a su maestro Tlatoani el Fascinado cuál sería la manera de llegar a ser una personalidad rica y poderosa, un jefe, un mandamás.
Tlatoani el Vueltoalarealidad sacudió sus pensamientos, arrugó un poco el entrecejo y rumiando muy bien sus palabras antes de regurgitarlas le pidió a su precoz inquisidora que le siguiera hasta el cercano arroyo.


Allí en la orilla halló un sapo viscoso y lleno de nausebundos granos que exhudaban un liquido lechoso. Tlatoani le dijo a su discípula:
-Anda, métete éste sapo en la boca y no hagas ni un solo gesto.
  La chica se negó rotundamente entre protestas y muestras de asco.
Tlatoani entonces le pidió que le contara todos los secretos íntimos de su mejor amiga de la infancia, aquella que ha estado junto a ella por toda la vida.
La chica pensó que a su maestro le faltaba algún tornillo y se negó a soltar un solo secreto de su mejor amiga.
Por último Tlatoani le pidió que fuera a su casa, sustrajese el anillo de bodas que su madre seguramente guardaba celosamente y se lo obsequiase, todo ésto sin que en su casa notaran jamás la ausencia de la reliquia.
Ésto colmó la paciencia de la discípula quien con un gesto de extrañeza se negó rotundamente a obedecerle.


Tlatoani le dijo entonces así a su alumna:
-Oh pequeña mía, en verdad os digo que para ser quien mande debes aprender a meter y sacar inmundicias de tu boca sin hacer un solo gesto, debes ser capaz de traicionar a los tuyos y debes aprender a mentir con naturalidad toda tu vida.
La chica quedó muy pensativa y se alejó luego de dar las gracias a su maestro por la enseñanza.


Tiempo después andaba Tlatoani el Peatón por éstas calles de Dios cuando aquella alumna precoz y ambiciosa, le saludó triunfante desde el volante de un lujoso auto de su propiedad. Su veloz prosperidad económica era más que evidente.
Al alejarse Tlatoani reflexionó la situación y siguió su camino después de sentenciar:


-En verdad os digo que en éste mundo hay quienes ruedan muy alto.